DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

Somos un grupo de jubiladas y jubilados unidos por un común afán de libertad, justicia social y democracia participativa. Nos oponemos firmemente a toda forma de exclusión o marginación, cualesquiera que sean sus motivaciones: origen, religión, género, raza, ideología, "status" social y económico, orientación sexual y, claro está, edad. Rechazamos toda forma de política autoritaria, ejercida al margen del control democrático popular y los políticos que, en nombre de la democracia y el bien común, prescinden del pueblo que dicen representar y favorecen intereses espúreos. Reivindicamos la igualdad de todos los seres humanos y el respeto incontestable a su dignidad y derechos. En tanto que ciudadanos, aspiramos al ejercicio efectivo de nuestros derechos políticos y muy particularmente al derecho de expresar libremente nuestro pensamiento sin cortapisas ni inhibiciones. El blog responde a esta aspiración y, consecuentes con esta declaración de principios, se encuentra abierto a cuantas personas deseen expresar sus opiniones en estas páginas. Esperamos vuestra colaboración.

viernes, 27 de enero de 2012

GEOPOLÍTICA GLOBAL

             Un mundo unipolar

 La bipolaridad mundial concluyó al desintegrarse la Unión Soviética. Estados Unidos declaró eje del mal a Irak, Irán y Corea del Norte. Justificándose en el atentado de las Torres Gemelas y con la estrategia de guerra preventiva  atacó a Irak y Afganistán y mantiene la amenaza a Corea del Norte e Irán por sus respectivos programas nucleares. A su vez, está desarrollando el escudo antimisiles, construyendo armamento más destructivo y aumentando el presupuesto militar que viene a ser la mitad de la inversión militar mundial. Pretende el control del espacio con satélites espías y levanta bases militares en países cercanos a la Unión Soviética y China. Por último, prohíbe enérgicamente que otros países posean el arma atómica y la tecnología nuclear aunque sea para usos pacíficos.

Norteamérica, para imponer a los Estados de la Tierra su hegemonía monopolar, se ha basado en su poderío militar y su potencia económica, imposible de alcanzar ni siquiera por los países más desarrollados. A su vez, ha plagado de bases militares implantadas en la mayoría de los Estados.

Dada la importancia estratégica del carburante para el desarrollo económico de los pueblos, Estados Unidos impone su control a los gobiernos de Estados productores de petróleo y gas, así como de otras materias estratégicas. Una vez acabado el conflicto capitalismo-comunismo, con el apoyo del racista Israel ha inventado otro gran enemigo: el “terrorismo islámico”, situado precisamente en la zona de Oriente Medio donde están las mayores reservas de crudo que les son imprescindible.

De las alianzas militares regionales que ha implementando en el mundo, la que más resultado da a Estados Unidos es la OTAN. Han sido los países occidentales, principalmente su acólito Reino Unido, los que colaboran incondicionalmente en todas las guerras que emprende el complejo financiero-industrial-militar Norteamericano, empezado por el desguace de la República de Yugoeslavia. Las potencias occidentales se apropian de la correspondiente “tajada” –aunque menor–  en los saqueos imperiales.

Occidente en crisis

                Pero sus afanes de dominio mundial único, se han visto limitados por los gastos exorbitantes de las guerras en Oriente Medio y del presupuesto militar. A ello se ha unido la crisis del sistema financiero y global norteamericano que ha arrastrado a los Estados europeos, también  a otros países insertos en el capitalismo mundial.

                Actualmente, tanto Estados Unidos y La Unión Europea, como la mayoría de Estados capitalistas, se encuentran atrapados en la ideología neoliberal que ellos mismos han acordado. Pues al renunciar los gobiernos al control público de la riqueza económica para favorecer sin ninguna regulación al capital privado multinacional, principalmente financiero, no tienen capacidad política para salir de la crisis (corrupta, evasiva de impuestos, con paraísos fiscales).

                Las organizaciones económicas Mundiales (OMC, FMI, BM, G8, G20 y Foro de Davos) y las regionales de la UE (BCE, instituciones políticas y potencias), junto con otras regiones menos poderosas, se muestran incapaces de adoptar las medidas que hagan pagar a los poderes financieros, inmobiliarios e industriales culpables de la crisis. Las medidas neoliberales que se están adoptando, perjudican claramente a los ciudadanos y favorecen a los corruptos poderes de mercados y finanzas. Los ajustes estructurales que tanto le ha gustado imponer al FMI contra el desarrollo de los países del Tercer Mundo, como los de Latinoamérica, nunca dieron resultado.

                Ahora son los pueblos europeos los que ven a los mercados desmantelar su querido Estado de Bienestar, con la complicidad escandalosa de los partidos y gobiernos socialdemócratas reconvertidos en social-liberales junto a los tradicionales partidos conservadores capitalistas.

Emergentes y periféricos

                Observamos que a los países emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica –Los BRICS–), la crisis les afecta menos, y sus políticas son más eficaces para frenar sus efectos, aunque haya disminuido algo sus respectivos crecimientos económicos.

                El PIB de China ha desplazado al de Japón del segundo puesto mundial; pero la renta per-cápita de los nipones es tres o cuatro veces superior a la de los chinos. ¿Querrá Europa imponer a sus trabajadores salarios chinos?

                Aunque se unieran, China con su desarrollo económico y Rusia con su poderío militar, están lejos de alcanzar a la superpotencia Norteamericana para competir con ella en una global hegemonía multipolar. Además, Brasil y Sudáfrica, siguen sometidos al Imperio.

                Del Tercer mundo, los Estados latinoamericanos se encuentran en un moderado desarrollo a medida que logran zafarse de las garras del Imperio. Los mayores perjudicados en la geopolítica mundial siguen siendo los pueblos subsaharianos.

Protesta popular

                El capitalismo mundial ha fracasado, pues aumentan los millones de hambrientos, de asesinados en conflictos y víctimas del  crimen organizado, la explotación de los trabajadores y la represión ciudadana.

                Se levantan los pueblos árabes contra sus dictadores, los indignados europeos contra el abuso de los mercados y los marginados latinoamericanos contra sus gobernantes corruptos.

La humanidad necesita un nuevo y solidario sistema mundial.

Saludos,
Pedro Serrano García


lunes, 9 de enero de 2012

CRITICAR O DENIGRAR, that is the question

criticar.
(De crítica).

1. tr. Juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte.

2. tr. Censurar, notar, vituperar las acciones o conducta de alguien.

vituperar.

(Del lat. vituperāre).

1. tr. Criticar a alguien con dureza; reprenderlo o censurarlo.

denigrar.

(Del lat. denigrāre, poner negro, manchar).

1. tr. Deslustrar, ofender la opinión o fama de alguien.

2. tr. injuriar (‖ agraviar, ultrajar).



Hay que tener claro que una cosa es criticar y otra muy distinta denigrar. ¿A cuento de qué viene este intento de aclarar los términos? Muy sencillo, viene porque estoy harto de recibir correos electrónicos de personas que sin lugar a dudas su posición ideológica es netamente de izquierdas y, sin embargo, divulgan, con buena voluntad, claro, manifiestos, información, propuestas de enmiendas constitucionales, etc., en las que, en mi modesta opinión, socaban los cimientos democráticos, pues se trata de unos contenidos en los que se denigra a los políticos, que rebosan demagogia en todos sus puntos, que manipulan la realidad, en muchos casos una conducta aislada la generalizan, en otros mienten como bellacos y, como decía antes, se divulgan de forma masiva a través de los correos electrónicos por la gente de izquierdas.

En mi opinión, la razón de que esto se produzca, es que confundimos el criticar con denigrar. Y la diferencia es abismal. La crítica a conductas reprobables de los políticos, a su acción política, a su falta de osadía para enfrentarse a la crisis, a determinados privilegios que ostentan, etc., sin duda fortalece a la democracia.

Este elemento crítico es consustancial a la democracia y no sólo es recomendable, sino imprescindible ejercer este derecho. Con ello se fortalece la democracia. El denigrar, por el contrario, es cuestionar la función del político, DE LA POLÍTICA. EN DEFINITIVA CUESTIONAR LA DEMOCRACIA EN SÍ. Ya hubo un personaje despreciable en nuestra historia reciente que decía: haz como yo, no te metas en política. Pues bien, ese creo yo que es el mensaje subliminal de muchos de estos panfletos que divulgamos con toda nuestra buena fe a través del correo electrónico.

La gente de izquierdas, en nuestro afán crítico (afán que, por desgracia, no destaca en la gente de derechas) en cuanto escuchamos un ruido aparentemente en determinada dirección nos apuntamos a aumentar ese ruido sin, en muchos casos, reflexionar sobre el sonido concreto del ruido y su armonía. En mi vida he tenido aalguna que otra experiencia en este sentido.

Así que nada… mucho ojo con lo que reenviamos en los correos electrónicos.

Cordiales saludos,

lunes, 2 de enero de 2012

LA IRRESISTIBLE ASCENSIÓN DEL FASCISMO EN LOS ESTADOS UNIDOS

El  "complejo militar-industrial" de los EE.UU., así denominado por Eisenhower hace muchos años,  no hace sino aumentar constantemente su poder sobre las instituciones democráticas de los EE.UU, desde el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York. Con el pretexto de tan execrable hecho y al rebufo de la conmoción producida por esta causa en la opinión pública norteamericana, el poder de este complejo militar-industrial se ha fortalecido y hecho más visible. Así, hemos tenido que contemplar cómo los respectivos gobiernos de Bush y Obama, en una evidente manipulación del derecho nacional e internacional, aprobaban o  aceptaban   la  así llamada Acta Patriótica, y ambos daban por buenos objetivos militares claramente ilegales,   como la guerra de Irak, o acciones políticas incompatibles con una democracia real, como secuestros, torturas o asesinatos, así, crudamente expresado,  por no aceptar el lenguaje políticamente correcto de los medios de comunicación, que hablan comúnmente de "detenciones preventivas", "interrogatorios exhaustivos, o "ejecuciones extrajudiciales". Ahí están, como vivos ejemplos de cuál es la verdad, Guantánamo, Abu Ghraib, las cárceles secretas en países europeos amigos o, en otro orden de cosas,  el actual estado de aislamiento e indefensión legal del soldado Manning, cuyo delito, revelar la verdad sobre los métodos de embajadas y agencias  oficiales estadounidenses, a la luz de la ética universal,  no merecería castigo, sino aprobación.

En esta nueva etapa de "guerra al terrorismo", otro concepto acuñado por el sistema para legitimar la intervención militar de los EE.UU. en un país extranjero, el poder y la libertad de acción alcanzados por el Ejército y las múltiples agencias de seguridad e inteligencia resulta tan escasamente ejemplar como preocupante,  según  pone de manifiesto el hecho de haber impuesto el Ejército, en el caso de la carcel  de Guantánmo, su voluntad  de mantenerla operativa en contra de la voluntad del Presidente Obama, que pretendía cerrarla, cumpliendo su promesa electoral.

El último episodio de este proceso de deslocalización del poder político democrático en favor del Ejército  lo encontramos hoy en la noticia de que el Presidente Obama ha acabado por firmar, en su residencia de Hawai,  el mismo día 31 de Diciembre, la llamada Acta de Autorización a la Defensa Nacional (HR 1540),   según la cual las personas sospechosas de terrorismo podrán, a partir de esta firma, ser encarceladas por la Policía Militar del Estado de forma arbitraria, esto es, sin cargos precisos, por tiempo indefinido y sin derecho a juicio alguno. Ante esta Ley que, en nombre de la defensa de la libertad y la seguridad del pueblo americano, atenta  gravemente contra esa misma libertad y seguridad, y socava el espíritu y la letra de la propia Constitución de los EE.UU., el Presidente, consciente de la gravedad del acto de su firma,  se ha limitado  sin embargo a firmar el Acta, incluyendo en ella, a modo de  disculpa  por su mala conciencia, su juicio personal  de   que tiene "serias reservas respecto de ciertas medidas que regulan la detención, interrogatorio y persecución legal de los sospechos de terrorismo". Toda una muestra de escapismo moral.

En la Historia no suelen darse dos situaciones exactamente iguales, pero ¿cómo no recordar aquí y ahora el Decreto de la Presidencia del Gobierno Alemán para la Protección del Pueblo y el Estado, firmado el 27 de febrero de 1933 por Hindenburg, tras el incendio del Reichstag , provocado por Hitler, en el que se anulaban todas las libertades y derechos civiles de los alemanes, consagrados por la Constitución de Weimar  y abría las puertas al nazismo?   Esperemos que la evidente deriva de los EE.UU. hacia el fascismo, bajo la fórmula de una dictadura militar vestida de paisano, encuentre en este caso  la resistencia interna y externa que la gravedad de la situación exigen.


lunes, 26 de diciembre de 2011

Que cuatro años no es nada

Ante el nuevo año que se nos echa encima, lleno de amenazas, malos augurios, terror programado y gobiernos inanes, no puedo por menos que desear a todos los indignados de este mundo, entre los que necesariamente tenemos que encontrarnos los adictos a este blog, valor para resistir el infortunio, coraje para luchar por nuestros sueños y vida para dar testimonio feliz de nuestra existencia y afanes, porque, como decía Antonio Gramsci, "es preciso oponer al pesimismo de la razón el optimismo de la voluntad"

jueves, 22 de diciembre de 2011

ESCÁNDALOS HUMANOS

La tragedia hondureña
            Este pequeño país de unos ocho millones de habitantes llamado Honduras, que con sus 20 asesinatos delincuenciales diarios a los que hay que unir los ajusticiamientos políticos que suman desde el golpe de Estado unos 250, puede decirse que la ciudadanía padece bajo el  terror generalizado. A su vez, los hondureños viven en un Estado fallido, un narco-Estado, con una democracia de baja calidad, sometida al protectorado permanente de las Fuerzas Armadas; abundando la corrupción y la impunidad en la oligarquía, la empresa privada, los tres poderes del Estado, los partidos políticos y en los militares. Atónitos asistimos al comprobar que el crimen organizado ha penetrado a las fuerzas de seguridad –entre otras instituciones–,  como lo muestra las peleas y masacres entre policías.

En este país, nunca se llega ni a depurar ni a reformar la Policía, que en vez de dar seguridad a la población la extorsiona. Para mayor desajuste, el gobierno del Sr. Lobo quiere que el Ejército (creado para la defensa nacional), realice funciones policiales; lo que será como un estado de sitio encubierto. Aparte de que los soldados no están preparados para ello.

Guardias privados de terratenientes ambiciosos, han asesinado a unos 50 líderes campesinos pobres en la zona del Aguán por significarse en la reivindicación de sus tierras, contando los guardias asesinos con la protección de policías y soldados que, hipócritamente, envía el gobierno bajo el pretexto de “poner orden” (desorden habría que decir).

A su vez, la ley fatal del capitalismo por la que “los pobres son cada vez más pobres y los ricos más ricos”, en Honduras se convierte un espectacular escándalo, pues el 80% de la población viven en pobreza, agudizada después del golpe de Estado del 2009 y la crisis financiera y económica mundial desde 2008. Evidentemente esta problemática injusta está afectando a la agrupación de funcionarios y a la clase media, pero estos sectores mejor situados son muy pasivos pues participan del individualismo reinante.

            La educación pública es de muy bajísima calidad y apenas funciona; el sistema de salud está tan deteriorado que sirve para poco. El desempleo llega a cerca del 50%, perjudicando más a la juventud; ello es la causa de que muchos emigrantes arriesguen sus vidas al atravesar tierras mexicanas plagadas de mafias y se exponga a ser encarcelados en Estados Unidos; ya alcanza la cifra de medio millón de hondureños deportados. Los derechos humanos y laborales, junto con las libertades de asociación, reunión y expresión, sólo funcionan en el papel. No obstante, el pueblo organizado con la esperanza puesta en una nueva sociedad, aun con los riesgos evidentes, desafían a los poderosos del país en su heroica resistencia.

Colonia del Imperio

            Honduras, es parte del triángulo norte de Centroamérica, cuyos respectivos pueblos sufrieron genocidios en décadas pasadas, que provocaron cerca de 350.000 víctimas; siendo hoy día incapaz de salir del pozo antihumano al que es sometido por fuerzas mundiales y nacionales avasalladoras. Está integrada, también, al “corral trasero” latinoamericano del Imperio que se permite promover golpes de Estado a cualquier país que disienta de sus intereses (como el de Honduras en el 2009).

            Los poderes oficiales del narco-Estado, permanecen humillantemente sumisos al embajador norteamericano y a las multinacionales, principalmente las de Estados Unidos; éstas saquean las riquezas agrícolas, madereras, mineras, industriales y financieras de la nación. Nuestros oligarcas, políticos y militares, cuanto más serviles se muestran ante las grandes potencias, más se alejan del proyecto autónomo Latinoamericano y más despóticos y explotadores tratan a los empobrecidos hondureños.

            Pero la Resistencia plural, aun las dificultades de entendimiento entre sus organizaciones, si mantiene la unidad con firmeza será capaz de conquistar en sucesivas etapas las reivindicaciones populares, hasta que un día venturoso se alcance la emancipación de la clase trabajadora. Para ello cuenta con la solidaridad de pueblos hermanos latinoamericanos que van haciendo camino al andar en medio de la selva inhóspita de la agresión imperial.

Encadenado a la globalización

            En esta era de la globalización, es cada vez más evidente el funcionamiento en red de los pueblos y las etnias del planeta, en la que Honduras es un insignificante eslabón encadenado a la voluntad de las grandes potencias. La globalización es un proceso que comenzó en la prehistoria con la invención de la agricultura y el progresivo desarrollo de las ciudades. Con el imperio romano y otros imperios, alcanzó gran madurez en cada zona geográfica. Pero es a partir del siglo XVI, cuando los europeos se encontraron con los americanos aborígenes para desdicha de éstos, cuando la globalización aceleró su marcha. Más tarde con la industrialización, y sobre todo en la época actual con los fabulosos avances tecnológicos y de comunicación, la humanidad está plenamente interconectada, se ha convertido en la “aldea global”.

            A lo largo de la historia siempre ha habido lucha de clases. Pero con el desarrollo del sistema capitalista apoyado en la producción industrial y en la sociedad del conocimiento, el mundo se ha convertido en un infernal abuso de poder: en cada nación, de sus respectivas oligarquías contra la clase trabajadora; y en el planeta, de las potencias desarrolladas contra los países en vías de desarrollo, donde Honduras ocupa uno de los últimos lugares.

            La geopolítica va cambiando a medida que varía la fuerte competencia entre potencias mundiales. Durante la Guerra Fría asistimos al dominio bipolar del mundo. Con la crisis soviética, Estados Unidos pretendió la hegemonía monopolar.  Pero con el auge de los países emergentes entre los que destaca China, unido a la crisis económica de Estados Unidos y su aliada la Unión Europea, parece que caminamos a un poder mundial multipolar.

            Pero el Imperio norteamericano no se resigna a perder hegemonía. Para ello, ha cambiado su estrategia de lucha contra el comunismo por la lucha contra el terrorismo, es decir contra cualquier Estado que no se someta a su dominio. Con esta nueva estrategia el Imperio americano ha ejecutado ya guerras contra Irak, Afganistán y Libia. Puede que aun se atreva a invadir a Siria e Irán. Ahora bien, los exorbitantes gastos militares unidos a la crisis económica global, están frenando su agresividad insaciable de riquezas y petróleo.

            En Latinoamérica, últimamente ha provocado golpes de Estado en Venezuela, Bolivia y Ecuador, pero fracasaron; sin embargo, tuvo éxito en el golpe de Estado contra el gobierno legítimo del Estado de Honduras.

            A partir de Ronald Reagan, el capitalismo, en esta era de la globalización, se rige por la ideología neoliberal donde los Estados democráticos occidentales se someten a los mercados financieros que funcionan sin regulación alguna. Con la crisis mundial actual, asistimos asombrados a varios golpes de estado de los mercados financieros –no armados–, donde ya no elige el pueblo a sus gobernantes, sino son los mercados; como ha ocurrido en Grecia y en Italia. España y otros países tendrán que colocar a su ministro de economía favorable a los intereses de los poderes mundiales financieros, principalmente anglosajones.

La esperanza está en la Resistencia

            El FNRP, pues, para alcanzar la utopía de la refundación del Estado hondureño,  tendrá que combatir pacíficamente, no sólo contra el enemigo oligárquico nacional, sino contra el más poderoso depredador de pueblos: el Imperio económico-militar norteamericano.

Asimismo, con el movimiento de los indignados contra la explotación financiera mundial que se está manifestando en España, Portugal, Grecia, Reino Unido y Estados Unidos, ha comenzada una nueva etapa en la lucha de clases mundial. También reivindican libertad y justicia, democracia y participación los pueblos árabes de Egipto, Siria, Túnez y otros  más.

Saludos.  
Pedro Serrano García
     

viernes, 25 de noviembre de 2011

La izquierda en la encrucijada

Como era de esperar, los pronósticos se han cumplido. El PSOE se ha hundido y el PP ha consumado su sueño de poder. Ni el primero podía llegar a menos ni el segundo a más. La pregunta ahora es, claro está, ¿qué va a suponer este cambio de papeles para los españolitos de a pie? La respuesta, me temo, resulta obvia. En la legislatura que termina, el PSOE ha hecho la política social y económica de la derecha, es decir, la política ordenada por el FMI, los llamados "mercados financieros" y la señora Merkel, o, en otras palabras, la política que hubiera llevado a cabo el propio PP de haberse encontrado en el Gobierno. Resulta impensable desde luego que el PP vaya a hacer, ahora en el poder de la nación, una política distinta a la del PSOE, salvo quizás por el grado de mayor convicción por su parte. Hay que temerse, pues, que el PP llevará a cabo una política de derechas "comme il faut", o sea, una política de derechas "pura y dura", con lo que ello significa: mayores reducciones salariales, mayores recortes en educación, sanidad, desempleo y atenciones sociales, menores indemnizaciones por despido, debilitamiento de los sindicatos y de su poder de negociación colectiva y un largo etcétera del mismo tenor, en fin, lo que se ha dado en llamar una política de "ajuste duro".

Todo parecería indicar, pues, que Rajoy lo va a tener fácil y no va a encontrar demasiada resistencia a esta política. El PSOE se encuentra en estos momentos noqueado, sin apenas poder institucional y abocado a su refundación. El PP, en cambio, se halla fortalecido por su éxito, controla casi todos los gobiernos autonómicos y dentro de pocas semanas gobernará el País con mayoría absoluta en Congreso y Senado. La coartada de la crisis y el miedo al desempleo empuja suavemente sus velas hacia el ajuste duro y cuenta con el apoyo de poderosos mentores ideológicos nacionales e internacionales en la banca, las patronales o los medios de comunicación, cuyo objetivo último, como es bien sabido, no es otro que el de acabar con el reducido estado de bienestar español.

¿Cabe algo más que la resignación ante este panorama desolador? No lo creo. Por lo pronto, el PP se encuentra en un nuevo escenario político, mucho más difícil y complejo que el anterior, un escenario en el que no podrá eludir ya sus responsabilidades, en el que tendrá que gobernar y pagar un alto precio por sus decisiones seguramente impopulares. Si los efectos de la crisis perduran y no consigue reducir el desempleo pronto, cosa que está más en manos de la señora Merkel que en las del propio Rajoy, su exposición a la crítica política y la protesta social puede ser elevadísima y su desgaste tan rápido como el sufrido por el PSOE en la legislatura que termina.

La clave para la recuperación de la izquierda no se encuentra sin embargo en la impotencia o los errores del PP, sino en su propia capacidad de reacción. Es necesario por ejemplo acabar cuanto antes con su actual fragmentación y su carencia de rumbo, de la que el PSOE es su mayor responsable. Este partido ha cometido el error de ignorar su historia e ideología y, en la práctica, ha llevado a cabo una política liberal, desdeñosa con su base social y ajena a sus intereses, la cual ha terminado por infundir gran desapego y desconfianza entre sus simpatizantes y votantes. Esto se pone de manifiesto analizando el resultado de las últimas elecciones, en las que el PP ha conseguido atraer un número escaso de nuevos votantes, pero el PSOE ha perdido un número elevadísimo de votantes habituales. Puede afirmarse así que las elecciones no las ha ganado el PP, sino que las ha perdido el PSOE, lo cual pone de manifiesto otro hecho de considerable importancia para la recuperación de la izquierda, esto es, que, aquí y ahora, existe una base social de izquierdas más numerosa que la del PP, susceptible por lo tanto de movilizarse en un momento dado. Creo que Izquierda Unida y los sindicatos CC.OO. y UGT son conscientes de que la recuperación de la izquierda pasa por esta necesidad de movilización social, pero no estoy seguro de que el actual PSOE esté por ningún tipo de movilización. Su concurso en la recuperación y fortalecimiento de la izquierda resulta sin embargo imprescindible, Es de desear que este histórico partido recupere sus señas de identidad y, después de su Congreso, pueda presentarse al pueblo español como un partido renovado, creíble, unido y fuertemente e comprometido con su base social. En otra palabras, como un partido ilusionado y capaz de despertar ilusión. El que necesita la izquierda española.